Ya sea para la comunidad judía o para exportar, los alimentos que cuentan con esta certificación tienen asegurado un mercado de valor.

La certificación Kosher es un sistema de certificación de calidad que busca garantizar la producción y desarrollo de productos alimenticios que no contengan dentro de sus composición algún ingrediente, material o practica productiva que puedan ir en contra de las creencias del Judaísmo.

“Una de las más conocidas, es la contaminación del alimento por materiales provenientes de animales sin pezuña bifurcada y que no son rumiantes. Este tipo de parámetros generan nuevos estándares de calidad superior a los requeridos por los mercados tradicionales o por la Ley. Es por esta razón que muchas industrias lo han adoptado para mejorar sus procesos”, explica Camilo Andrés Vega, especialista de Marketing  Técnico para la industria de alimentos de Disan.

Esta certificación, que aplica a un mercado selecto, de valor y focalizado, es una ventaja para aquellas compañías de alimentos como cárnicos, lácteos o pareves.

De acuerdo con Luis Eduardo Rodríguez, managing director de Future Builders, “en general este tipo de certificaciones son implementadas por empresas que quieren ingresar con sus productos en mercados específicos, en particular esta certificación está dirigida a consumidores que son miembros de la comunidad Judía, del Estado de Israel, también existen estas certificaciones para los musulmanes, como lo es la certificación Halal, lo más importante es que el empresario debe informarse con las representaciones de estas iglesias, sobre los requisitos específicos que ellas tienen tanto en su aseguramiento de calidad, como en lo referente a las locaciones o sistemas de producción”.

Agrega que “estos certificados son complementarios a los requisitos establecidos en la inocuidad o seguridad alimentaria, pero no sustituyen requisitos legales o reglamentarios y tampoco, van en contravía de los sistemas de inocuidad como HACCP o FSSC 22.000”.

Además de apostarle a productos altamente inocuos, otro de los beneficios que reciben las empresas interesadas en la certificación Kosher es que tienen una gran oportunidad de negocio. Sin embargo, el hecho de que el mercado vaya madurando, también implica más preparación e innovación en prácticas.

“Durante los últimos 5 años el consumo de este tipo de productos en Colombia ha crecido de manera exponencial, a tal punto que los proveedores de materia primas se han visto en la necesidad de mejorar sus procesos para cumplir con los altos estándares de calidad que exige esta certificación. En Disan, por ejemplo, hemos desarrollado un cuarto certificado Kosher para el fraccionamiento de la glicerina, una de las materias primas utilizadas en la industria de alimentos”, agregó Vega.

Ventaja: la exclusividad

Uno de los principales beneficios para el empresario que quiera efectuar la certificación Kosher en sus productos es posicionarlos en uno de los públicos con mayor poder adquisitivo: la sociedad Judía que hoy se encuentra presente en las economías más importantes del mundo. “Por ejemplo, se estima que el mercado Kosher en los Estados Unidos es cerca de US$12.5 billones en ventas ”, dice Vega.

Actualmente, la comunidad Judía en Colombia está concentrada en Bogotá, Valle del Cauca, la costa norte y Antioquia, “sin embargo los focos de estos productos están enmarcados en las exportaciones”, agregó Rodríguez.

Los productos Kosher tienen un mayor costo por las exigencias y gastos que se incurren en su fabricación para cumplir con esta certificación pero a su vez, pueden dar completa seguridad al consumidor de un producto totalmente sano, limpio e inocuo, con una de las mayores exigencias de calidad y control.

Estos deben cumplir con los siguientes requisitos para ser Kosher:

Debe provenir de un animal que mastique su bolo alimenticio y tenga pezuñas: vacas, ovejas y cabras.

Las aves se identifican mediante una tradición universalmente aceptada e incluyen las especies domesticadas: pollos, gallinas, patos, gansos y pavos.

Los animales y las aves deben ser sacrificados con precisión y examinados por un Shojet experto (matarife).

Las porciones permitidas de animales y aves una vez faenados deben previamente atravesar el proceso del Salado, acorde a los requisitos del código de leyes judías

Rastro de sangre eliminado antes de cocinarse.

Todos los utensilios utilizados en el sacrificio, la limpieza, la preparación y el envasado deben ser Kosher.