Nestlé, PepsiCo, Unilever, Mondelez, Coca-Cola, Mars, Danone, Associated British Foods (ABF), General Mills y Kellogg‘s son las empresas que concentran actualmente el volumen de ventas del sector de alimentos global, sumando colectivamente más de US$1.100 millones diarios.

Pero esta posición de liderazgo ha puesto a las compañías en la mira del consumidor y de organizaciones no gubernamentales como Oxfam, la cual ha planteado un seguimiento a las políticas de estas megaempresas y las consecuencias de esas políticas sobre la tenencia de la tierra, las mujeres, los campesinos y trabajadores, la transparencia, el clima y el agua.

En entrevista con BBC Mundo, Irit Tamir, gerente de políticas y abogacía para el sector privado de Oxfam America, señaló que por ejemplo “en la cadena de valor del cacao, tres de las firmas, Mars, Mondelez y Nestlé, controlan cerca de 40% del comercio mundial en ese rubro. Y apenas entre un 3,5% y un 5% del valor de una barra de chocolate le queda al pequeño campesino. Le pedimos a las grandes empresas del sector del chocolate que trataran mejor a las trabajadoras mujeres”.

A las firmas de gaseosas, las cuales se han convertido en el mayor comprador de azúcar del mundo, la ONG les solicitó que se aseguraran que no tolerar conflictos de tierra alrededor de los cultivos de caña de azúcar que les suministra su materia prima. Y las firmas cerealeras como General Mills y Kellogg´s fueron invitadas a buscar una reducción en el impacto que sus actividades causan sobre el cambio climático.

Ante estas solicitudes las multinacionales han respondido, una de ellas con su marca KitKat se ha convertido desde el 2016 en la primera marca mundial de confitería procedente de cacao 100% sostenible certificado, cuyo objetivo de fondo es mejorar tanto la vida de las comunidades agrícolas como de la calidad de los granos.

No obstante a la par de ir adoptando políticas para aumentar la transparencia corporativa a estrategias, reducir los daños ambientales de los cultivos que proveen sus materias primas, sin limitar la cobertura de la demanda de productos; Oxfam advirtió que seguirá vigilante para que tan enorme poder económico, sea bien empleado.