Desempleo e inflación “pesan” sobre la rentabilidad del pan. Indicadores macroeconómicos han frenado el consumo y crecimiento de la industria.

Este año ha sido crítico para la economía colombiana en su conjunto. Pero sobre las panaderías, han caído las consecuencias del desempleo e inflación. “Los reportes son críticos”, menciona el presidente de la junta directiva de Adepan, Ramiro Ramírez, sustentando su afirmación con el descenso en el consumo de pan reportado en “casi todas las panaderías”, con un foco especial en las que estaban localizadas en zonas de alto flujo de capitales, producto de la actividad petrolera.

Los Llanos Orientales, Bucaramanga y el Huila, son las regiones donde los ingresos han disminuido significativamente por la baja compra de pan.

Pero este no ha sido el único mal que ha generado estragos en el bolsillo de los panaderos. Ramírez suma a esto los elevados costos de la producción para elaborar pan. “Hay productos dolarizados como el aceite de palma, que se comercializa en dólares e incide sobre la margarina; las levaduras; la harina no ha tenido un impacto debido a que su precio ha disminuido”.

La inflación por tasa de cambio ha sido determinante en la baja rentabilidad que hoy presentan los panaderos. El azúcar ha subido 70 por ciento en los últimos 18 meses, como dice la Bolsa Mercantil de Colombia, BMC, debido a la devaluación, fenómeno de El Niño y aumento en precios internacionales, situación que ha despertado preocupación en la industria de pan en todo el país, pero particularmente en el Valle del Cauca, donde los empresarios aseguran que “las ventas se han mantenido, pero la rentabilidad ha pasado de más menos”.

Y es que, además de los insumos, la energía y el gas, también suben. Este último ha presentado un incremento interanual de 20%, como aseguró el presidente de la junta directiva de Adepan y empresario del sector.

De sustitutos y productos que llegan en nuevos canales

Sustitutos marcan en tendencias de largo plazo. Se dice que los cereales han ganado espacio en el desayuno, también los productos de maíz”, añade Ramírez.

La preocupación de los panaderos en temas de consumo, también viene de la mano de la proliferación de nuevos productos puestos al mercado por cadenas como D1, Justo y Bueno y Ara. Indudablemente, el “pan barato” ha generado una recomposición del mercado que no ha favorecido a las marcas reconocidas y grandes empresas del sector; con una competencia está incidiendo en la dinámica del pan, actualmente.

A conocer el consumidor

La formación, ha sido una de las principales dificultades para las panaderías. Son pocas las que han pensado en lanzar productos nuevos y darle mayor variedad al mercado, lo cual es positivo, siempre y cuando se parte de la demanda.

Lo cierto es que las panaderías están en pleno auge de impulso al consumo con productos novedosos, que trascienden la espontaneidad de aprendizaje de los panaderos y los lleva a construir nuevas líneas y momentos de consumo.

Es hora de explotar la riqueza del trigo

Los panes funcionales están en su mejor etapa. Muchos, como Bimbo, han entrado en la “ola” de nuevos ingredientes en este producto para proporcionar beneficios adicionales. Han implementado arándanos, chía, granola y salvado a sus fórmulas y han salido bien librados.

90 kilos al año, es el consumo anual de pan en Alemania. En España que está en 50.

Sin embargo, pocos han explotado la harina de trigo y sus propiedades en proteína, carbohidrato y fibra. “En la molienda esto se desecha”, dice Ramírez, cuando perfectamente se le podría dar un valor agregado al pan, haciendo uso adecuado de su principal insumo que además, es un cereal.

“Hay que investigar al consumidor de pan y desarrollar líneas. Hay que usar todo el trigo y no solo la harina”, Ramiro Ramírez.